Movilidad Inteligente. Economía Fuerte

Tras más de un siglo, en el que el desarrollo de las zonas urbanas fue orientado a favorecer la circulación de coches, las congestiones de tráfico en nuestras ciudades y sus efectos de mayor contaminación y altos niveles  de ruido, asociados a una baja calidad de vida y elevados efectos nocivos sobre la salud, han llevado a reconsiderar el paradigma de la movilidad urbana.

La Comisión Europea ha establecido dos objetivos ambiciosos para la movilidad urbana: eliminar gradualmente los coches diésel de las ciudades de aquí a 2050 y realizar una transición hacia una logística urbana de emisiones cero en los principales centros urbanos de aquí a 2030. Con esta perspectiva estratégica se han establecido cuatro áreas prioritarias para 2016: innovación, digitalización, descarbonización y ciudadanía.

La Semana Europea de la Movilidad 2016 quiere hacernos reconsiderar el modo en que nos planteamos nuestros desplazamientos.

La campaña sobre promoción de la movilidad urbana sostenible e inteligente, SEMANA EUROPEA DE LA MOVILIDAD, supone una oportunidad perfecta para explicar los retos que afrontan las ciudades y los pueblos para generar un cambio en el comportamiento y caminar hacia una estrategia de transporte más sostenible. Se anima a las autoridades locales a que establezcan colaboraciones e impliquen a los agentes locales en la medida de lo posible.

Muchas empresas  están interesadas en participar en esta iniciativa europea  para mostrar que aceptan su responsabilidad en lo que respecta a contrarrestar el cambio climático y velar por la comunidad y la salud de sus empleados. Las autoridades locales deben aprovechar estos aspectos para lograr la adhesión de un mayor número de representantes de todos los sectores de la sociedad civil.

El eslogan de este año, “Movilidad Inteligente. Economía Fuerte”, quiere destacar el impacto positivo que una movilidad inteligente puede tener sobre la economía. Desde la SEM 2016 se quiere concienciar que la movilidad inteligente y sostenible presenta una serie de importantes beneficios económicos. Algunos son de tipo monetario, mientras otros redundan en la calidad de vida de  la sociedad. Los beneficios económicos de la movilidad inteligente y sostenible afectan tanto a las personas, como a las empresas y a la sociedad en su conjunto. Además de los importantes ahorros económicos de una movilidad sostenible e inteligente, el resto de los beneficios generados tanto sobre el medio ambiente como sobre la salud se traducen también en ahorros muy elevados en recursos dedicados a paliar los efectos causados por el abuso del vehículo privado.