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  • Marcha BBK al Pagasarri. “El día que miles de bilbaínos/as toman el monte”

 BBK lleva 27 años organizando su tradicional Marcha al Pagasarri, una de las subidas pioneras y más emblemáticas de Bizkaia, que forma parte de la tradición bilbaína, y en la que participan personas de todas

Pagasarri

Pagasarri

las edades, familias y cuadrillas de amigos que se citan para llegar juntos a la cumbre.  Durante este tiempo, pocos son los ciudadanos de Bilbao que no han participado en el evento en una u otra ocasión, ya sea con mal tiempo y lluvia y frío, o con sol. Tiene mucho de alegre paseo esta salida al monte que en algunas ediciones ha alcanzado las 7.000 personas, y que se hace tanto más llevadera en cuanto que los más “montañeros” llevan casi en volandas al resto de la expedición.

La iniciativa es ya un clásico como preámbulo de las fiestas navideñas, y tiene mucho de homenaje a la naturaleza y de difusión de un estilo de vida saludable. La subida al Pagasarri constituye un auténtico homenaje a todos los montes de Bizkaia, que hacen de este territorio un lugar único. El paseo es un esfuerzo colectivo con una duración en torno a las dos horas, que se ve recompensado en la cumbre por un hamaiketako de caldo reparador y bocadillos.

 La Marcha BBK al Pagasarri iniciada en 1991 es heredera de las primeras convocatorias a este monte organizadas allá en el año 1912 por la primera gran sociedad deportiva bilbaína, el Club Deportivo de Bilbao.


 

  • Fortunato Vencedor Hernández. “Por este korrikolari no corren los años”

 Al corredor bilbaíno Fortunato Vencedor nadie le puede negar el nombre de ganador que porta desde su nacimiento. Y eso que su despertar korrikolari fue tardío. La carrera de Fortunato comenzó subiendo al

Fortunato Vencedor Hernández

Fortunato Vencedor Hernández

Pagasarri para terminar corriendo maratones. Debutó como corredor a los 65 años en la Herri Krosa de Bilbao, una vez ya jubilado. La recomendación médica para su inflamación de rodillas consistía en pasear, pero no se conformó con andar y continuó dando pasos o más bien zancadas, apoyado por su familia.

En los años siguientes Fortunato se enganchó a las carreras y superó nuevos desafíos: Subida a Artxanda, la Santurce-Bilbao o la Behovia-San Sebastián, y a sus 79 años logró completar su primera maratón. Su ritmo lo marca él, sin importarle ganar ni el tiempo empleado. Solo importa llegar a la meta.

Hoy, a los 89 años es un corredor popular, sin miedo a la lluvia, granizo, frío o viento. Corre unos 30 kilómetros a la semana repartidos en dos días a la semana. O tres si hay carrera popular. Es el triunfo de un hombre sencillo, que en el camino ha ganado en salud y bienestar y también en el respeto de los demás, que él representa, al esfuerzo y a una forma de vida activa.

 


 

Luis Cañada Vicinay. “Un férreo defensor de las ventajas de encadenar paseos por  Bilbao”

A Luis Cañada Vicinay (70), ex consejero -director general de la empresa familiar Vicinay Cadenas y en la actualidad Cónsul general de Noruega y presidente de la Fundación Novia Salcedo, Fundación a través de

Luis Cañada - Guggenheim

Luis Cañada Vicinay

la cual se impulsa la integración social y profesional de los jóvenes-, además de comprometido con numerosas iniciativas sociales, como el equilibrio de género, del que es un gran defensor, es muy frecuente encontrárselo paseando por Bilbao junto a su esposa, también compañera de trabajo, Cristina.

Como anécdota, aunque algunos creen que no conduce por lo mucho que le ven caminar, de hecho lo hacía habitualmente hasta la convocatoria del Día sin mi Coche, organizada por primera vez en Bilbao en el año 2000. “Aquel día salíamos de la fábrica en Zorrotzaurre para ir a comer en casa cuando nos encontramos con dificultades insospechadas por el cierre de calles. No sabíamos qué era lo que estaba pasando, hasta que Cristina se dio cuenta de eso del día sin coches”. Desde entonces, esta llamada europea, lanzada a todos los ciudadanos para desincentivar el uso del automóvil privado y probar medios de desplazamiento más eficientes para el medio ambiente, se transformó en un reto personal del que salió airoso como le ha ocurrido en numerosas ocasiones anteriores. Aquel 22 de septiembre del 2000, conversando dentro del coche con su mujer surgió la pregunta: “¿Por qué no vamos y volvemos del trabajo andando?” La respuesta la conocemos por sus perseverantes recorridos por la villa hasta el día de hoy, así como por su negativa a emplear el coche privado para cualquier desplazamiento dentro de la ciudad ya que siempre acude al paseo, salvo cuando hay escasez de tiempo, que se apoya en el Metro u otros medios públicos.

Dicho y hecho. Desde el día 23 de septiembre del 2000 incorporó a su actividad profesional un paseo de 6 kilómetros, algunos días 12 km., lo que en los 220 días laborables del año supone el pasear por la cuidad y no utilizar el coche en unos 1.300 km., o lo que es lo mismo, ir andando cada año desde Bilbao hasta Ámsterdam, en Holanda o a Rabat, en Marruecos, y en 10 años 13.000 km., lo que sería equivalente a hacer un viaje andando por el interior de la Tierra entrando por la Orconera y saliendo por las antípodas en Nueva Zelanda para pasear allí atravesando toda Nueva Zelanda.

Además, aquella decisión supuso la adquisición de la práctica de pasear con la familia todos los días de la semana no menos de 90 minutos, lo que le está siendo extremadamente saludable para la calidad de vida de la unidad familiar, así como una ayuda inestimable para la gestión del tiempo desde que se jubiló.

De todo esto saca una conclusión: “hay veces en las que las decisiones de las Administraciones Públicas nos molestan pero cuando las analizas con serenidad te das cuenta que pueden ser altamente beneficiosas para varios fines. Éste es nuestro caso con el Día sin coches”

 


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